domingo, 28 de abril de 2013

Las islas de La Maddalena, Italia (Maddalena Islands, Italy)


La costa mediterránea está repleta de pueblos con encanto y playas de agua transparente capaces de transportarnos a paraísos lejanos. Una de estas maravillas es el archipiélago de La Maddalena ubicado al norte de Cerdeña (Italia) compuesto por siete islas: Caprera, Santo Stefano, La Maddalena, Spargi, Budelli, Razzoli y Santa María (las cuatro últimas deshabitadas).

Para acceder a estas islas, desde Palau (Cerdeña) parten continuamente Ferrys que comunican con el puerto de La Maddalena. Distintas compañías realizan este trayecto de 20 minutos de duración aproximada durante todo el día. Es muy importante que os informéis de la hora del último barco que regresa a Palau, ya que esto sí que varía según las distintas navieras. El precio de ida y vuelta para dos personas y con embarque de coche es de unos 40 euros.

En Palau se puede contratar también un mini crucero por los islotes más vírgenes y deshabitados de Spargi, Budelli, Razolli y Santa María. No se puede embarcar coche.


El pueblo de La Maddalena es el más importante de todo el archipiélago y es donde llegan los barcos procedentes de Palau. Tiendas y restaurantes muy cuidados adornan sus calles. Desde aquí también se pueden contratar excursiones para llegar al resto de islas cercanas.


Las Islas de La Maddalena y Caprera son muy fáciles de recorrer en coche, especialmente la primera. 

Un ruta panorámica de unos 20 kilómetros recorre la isla de La Maddalena, desde donde podremos observar la isla de Córcega y el estrecho de Bonifacio. La Guardia Vecchia es la montaña más alta de la isla, coronada por un faro que se construyó sobre el antiguo fuerte de San Vittorio. 

Cualquier playa es ideal para disfrutar de un baño en aguas cristalinas. Las playas de Cerdeña son perfectas para ir con niños, ¡son tan llanas y sin oleaje que parecen piscinas! 


El puente del "Passo de la Monetta" une La Maddalena con la isla de Caprera. Esta isla tiene una extensión de casi 16 kilómetros cuadrados, siendo el Monte Teialone el punto más alto de la misma. Aquí yace enterrado el héroe italiano Giuseppe Garibaldi. 


Si regresamos a Palau al atardecer, las puestas de sol desde el barco son impresionantes.



La excursión a La Maddalena será un día completo en el que nuestros pequeños grumetes disfrutarán de un viaje en barco y de una jornada playera que nunca olvidarán. 

jueves, 18 de abril de 2013

¡Bienvenidos a bordo! Un crucero con niños

En nuestra época A.C. (Antes de Chicos) nunca nos había llamado la atención viajar en crucero. Preferíamos viajes menos organizados en los que poder ir a nuestro aire, y sobretodo, viajes en los que tuviéramos más tiempo para ver los destinos que las horas que dejan en cada puerto de escala.
Con la llegada del primer bebé a la familia, nuestras ganas de viajar no se habían terminado. Siendo primerizos y por el cansancio acumulado al no descansar bien por las noches empezamos a mirar otro tipo de viajes que hasta el momento no nos habíamos planteado: quizá no esté tan mal hacer únicamente una vez la maleta y no tener que deshacerla hasta que lleguemos a casa, quizá no esté tan mal tener cocina todo el día incluso un médico a bordo, quizá no esté tan mal ir a la piscina o relajarnos en la habitación durante los desplazamientos, quizá…habrá que probarlo!
Un crucero puede ser todo lo relajado que quieras según el tipo de “crucerista” que seas: algunos pasajeros no bajan del barco en casi ningún puerto y se quedan en la piscina, otros prefieren la organización y se apuntan a las excursiones que ofrecen las navieras y otros que aunque estén en un crucero no quieren perder su libertad y se organizan por su cuenta las visitas aprovechando al máximo el tiempo en cada puerto.
Nosotros somos de esta última clase, y en cada escala nos hemos organizado las visitas según nos ha convenido, y el barco nos lo hemos tomado como un hotel flotante que navega por el mar, despertándonos cada mañana en un lugar distinto. Siempre hemos intentado sacar el máximo provecho en cada una de las escalas, ya sea alquilando un coche para recorrer al máximo el tiempo en cada puerto, caminando por las ciudades, pactando tours con guías locales,…

Cuando se viaja con niños tan pequeños es importante tener en cuenta los requisitos para embarcar de cada naviera. La mayoría requieren que el bebé tenga una edad mínima de seis meses pero para otras la edad mínima son doce meses, así que consultadlo bien.


El primer crucero que contratamos fue en el año 2008 D.C. (Después de Chicos), cuando nuestro hijo mayor tenía 7 meses y el destino fue el Mar Caribe: Grenada, Barbados, Saint Vincent y las Grenadinas, Curaçao, Aruba e Isla Margarita. Añadimos a nuestro viaje una extensión de una semana en Isla Margarita (Venezuela). Es un manera fácil de poder visitar islas que de otra forma necesitaríamos mucho tiempo para poder llegar a ellas.
Las puestas de sol sobre el mar son espectaculares

El segundo crucero, en el año 2010 D.C., ya fuimos con dos de nuestros hijos (Adrià con 2 años y Arnau con 8 meses) y el recorrido fue: Barcelona-Casablanca-Lanzarote-Tenerife-Madeira-Málaga-Savona. Este crucero fue especialmente cómodo ya que partía desde la ciudad en la que vivimos, con lo que el desplazamiento hasta el puerto de embarque fue mínimo.


Los barcos ofrecen multitud de atracciones para entretener a los pasajeros: desde pistas de baloncesto, tenis, atletismo, toboganes en plan parque acuático y hasta pistas de patinaje sobre hielo en el interior! 

Tobogán y piscina en la cubierta superior
Pista de running
Viendo (sobre la pista de "running") un partido de Tenis con red para que no se escape la pelota. 
El tercero fue un crucero fluvial por el río Rhin y el Mossela en el 2010 D.C. visitando: Estrasburgo, Spira, Heidelberg, Worms, Maguncia, Rüdesheim, Boppard, Coblenza, Cochem, Linz, Bonn y Colonia. Este viaje lo disfrutamos con más miembros de la familia, ya que fuimos con abuelos, tíos y primos, en total eran cuatro niños: dos tenían 3 años y los otros dos 1 año. El ambiente en este tipo de cruceros es muy distinto al de un crucero marítimo, es más íntimo e incluso el recorrido tiene otro planteamiento, es todo mucho más tranquilo. Las escalas fueron en pueblos o ciudades pequeñas que eran perfectamente visitables en el tiempo de escala. Incluso muchas noches el barco permanecía anclado, para poder salir a tomar algo por la noche.


Viajar en crucero tiene muchas ventajas pero también inconvenientes, quizá la más destacable sea el tiempo tan limitado en las escalas. En función del puerto esta circunstancia será más acentuada ya que con 12 horas en las escalas más amplias poco puedes ver en Roma, por ejemplo. Los cruceros sirven para hacernos una idea de un lugar y decidir si te gustaría volver para conocerlo en más profundidad y también sirven para recordar viajes anteriores si ya hemos estado en aquella ciudad, visitar lo que nos quedó pendiente o simplemente pasear por un centro histórico que nos encantó.
Ahora llevamos un tiempo sin viajar en crucero, somos familia numerosa y es difícil encontrar un camarote para cinco a precio asequible. A ver si cambia la tendencia!

lunes, 15 de abril de 2013

Muere lentamente...

En aquellos días en los que pesa más la rutina que la ilusión por el cambio y la fuerza para perseguir los sueños, leer este poema ayuda a cambiar la balanza:

Muere lentamente quien se transforma

en esclavo del hábito, repitiendo todos los días

los mismos trayectos, quien no cambia de marca,

no arriesga vestir un color nuevo

y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente quien evita una pasión,

quien prefiere el negro sobre blanco

y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos
y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea

la mesa cuando está infeliz en el trabajo,

quien no arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos
una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja,

quien no lee, quien no oye música,

quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,

quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días

quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente, quien abandonando

un proyecto antes de iniciarlo,

no preguntando de un asunto
que desconoce o no respondiendo cuando le
indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,

recordando siempre que estar vivo

exige un esfuerzo mucho mayor que
el simple hecho de respirar.

Solamente la ardiente paciencia hará

que conquistemos una espléndida felicidad.

¡No te dejes morir lentamente! 

Nota: parece que el poema "Muere lentamente" no es del poeta chileno Pablo Neruda tal y como ha circulado por la red. La verdadera autora del poema es la brasileña Martha Medeiros.

jueves, 11 de abril de 2013

Paseando por Segovia: el Acueducto y mucho más

Imponente, majestuoso, así nos recibió el Acueducto a nuestra llegada. Frente a nosotros una obra maestra de ingeniería romana por la que Segovia ha alcanzado reconocimiento mundial. El Acueducto fue construido entre la segunda mitad del siglo I y principios del II para conducir las aguas del manantial de Fuentefría, a unos 17 kilómetros de la ciudad. En su punto más alto mide 28 metros y tiene dos niveles de arcos sujetados por pilares.

Acueducto de Segovia, vista desde la Plaza de la Artillería

Acueducto de Segovia
Estacionamos nuestro vehículo en la calle principal que desemboca en el Acueducto, la Vía Roma (los domingos el aparcamiento en esta calle es gratuito) y nos dirigimos hacia el casco antiguo de Segovia. En la Plaza de la Artillería las vistas del acueducto son espectaculares, y es posible subir a la muralla de Segovia siguiendo las escaleras ubicadas en la parte de atrás de la Oficina de Información Turística que encontraremos en la misma Plaza. Desde arriba de la muralla se obtiene una buena perspectiva de la magnitud del Acueducto. En la misma plaza también encontraremos el famoso restaurante asador Casa Cándido donde degustar el plato estrella segoviano, el Cochinillo.


Mirad que pequeñitos se nos ve


Pero Segovia, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985, tiene mucho más que ofrecer que su archiconocido Acueducto. Pasear por sus calles llenas de vida y comercios es una delicia y sus fachadas y monumentos nos recuerdan la importancia histórica de esta ciudad. 

Nuestro recorrido continuó por la Calle Cervantes y Juan Bravo hasta llegar a la  preciosa Iglesia de San Martín y a la estatua homenaje a Juan Bravo (noble castellano que participó en la Guerra de las Comunidades de Castilla).  

Iglesia de San Martín
Continuamos por la calle Isabel la Católica hasta desembocar en la Plaza Mayor, a escasos metros de la Catedral de Segovia. El claustro estaba cerrado pero pudimos disfrutar de la belleza de su interior.
Catedral de Segovia
Siguiendo por la Calle Escuderos llegaremos a la Casa-Museo de Antonio Machado (C/Desamparados 5),  casa en la que habitó el poeta durante su estancia en la ciudad (la entrada cuesta 2 euros, los miércoles es gratis).
Y finalmente llegamos al Alcázar, un palacio al más puro estilo princesas de cuento del que se dice que sirvió de inspiración a Disney para el Castillo de Cenicienta. El Alcázar fue una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla, en especial de Alfonso X. El precio de la entrada es de 4, 50 Euros. 
Alcázar

Alcázar
Desde la Plaza Victoria Eugenia las vistas al Río Esma y el entorno natural son espectaculares, destacan el gran número de iglesias,monasterios y conventos que se observan lo que nos permite imaginar la importancia a nivel religioso de la ciudad.

Monasterio de Santa María del Parral
El regreso al centro de Segovia desde el Alcázar es precioso, con la sierra de Guadarrama de telón de fondo y además nevada en nuestro caso, y atravesando las estrechas calles de la Judería segoviana. En esta parte de la ciudad es posible subir y caminar por la muralla.
Las mejores vista del conjunto de la ciudad con el Acueducto se obtienen desde la N-110 dirección Valladolid a la altura del Parador Nacional de Turismo.




jueves, 4 de abril de 2013

Un pedacito de África en Sigean

A poco más de dos horas de Barcelona, en la región de Languedoc-Rousillon (Francia), se encuentra la Reserva Africana de Sigean. En el parque conviven diferentes especies de animales divididos entre las dos grandes partes de la reserva: la que se recorre en el vehículo propio y la que se visita a pie. 

A los niños siempre les hace mucha ilusión ver animales, pero debo admitir que siento cierta pena cada vez que veo los animales en el zoológico por sus condiciones de vida en cautividad. En Sigean, no nos engañemos, tampoco están en libertad pero es distinto, sobretodo, en la parte donde circulan los vehículos: vimos jirafas correr en grupo detrás de un camión que les llevaba la comida o cebras que corrían en manada al oír que unos ciclistas se acercaban por una carretera contigua al parque. Los animales tienen un aspecto saludable, y no se nota la tristeza en su rostro como sí que he visto, por desgracia, otras veces. 




Llegamos a primera hora de la mañana con todas las ganas del mundo de ver animales. Empezamos nuestro recorrido en coche por las distintas pistas habilitadas para ello. Los animales campan a sus anchas, y llegan incluso a circular entre los coches. Enseguida nos vinieron a recibir unos simpáticos avestruces que se acercaron tanto a nuestro coche que hasta lo picotearon. En la primera zona encontraréis además de estos simpáticos animales, antílopes,búfalos, bueyes, jirafas,...



Continuando nuestro recorrido llegamos a la zona de los osos tibetanos. Antes de entrar unos guardas del parque advierten que las ventanas de los coches deben permanecer cerradas y te indican que si los osos se acercan a los coches, queda prohibido detener la marcha. Los cachorros, junto a su madre, estaban separados del resto del grupo, esperando a que se hagan más fuertes e independientes para juntarlos. Y los adultos, pues mientras unos descansaban, otros jugaban...y, debe de ser por eso que dicen de que la primavera la sangre altera, y después de invernar durante el largo invierno tendrían las hormonas revolucionadas y algunos no perdían el tiempo y no paraban de "quererse".




Después de los osos nos encontramos con El Rey de la Selva. No sabíamos cómo sería nuestro encuentro con los leones ¿¿realmente estarían sueltos al lado de los coches?? pues sí, ahí estaban, descansado al lado de la carretera donde los coches circulábamos despacito para no perturbarlos mientras tomaban relajadamente el sol. Los leones son los animales que están más controlados y hay permanentemente un guarda del parque dentro de una camioneta junto a ellos que controla que no se dispersen. Una leona se escapó del grupo y rápidamente el guarda la persiguió con la camioneta para que regresara con el resto. Mientras, el león se fue a saludar a los que estábamos por ahí de visita, mirad que fotos! Parece increíble que los tuviéramos tan cerca....







En la zona de la Sabana pudimos ver cebras, rinocerontes, .....


La carretera por la que se circula es de un único sentido y es lo suficientemente ancha para que quepan dos coches por lo que es posible entretenerse a ver los animales y tomar todas las fotos que apetezca ya que los coches pueden adelantar.

Un aspecto que nos encantó es que puedes dar todas las vueltas que quieras repitiendo las visitas a unas zonas u otras. De este modo si, por ejemplo, al pasar por la zona de los rinocerontes éstos se encontraban comiendo o lejos de la carretera o simplemente quieres tener la oportunidad de sacar una fotografía mejor, puedes volver a dar la vuelta buscando mejor suerte.

Cuando terminamos el recorrido en vehículo, llegamos a unos grandes aparcamientos que marcan el inicio de la zona a recorrer a pie. Esta parte se asemeja más a un zoológico común y los animales no tienen tanto espacio para desplazarse o correr. Aquí encontramos pavos reales, elefantes, camellos, serpientes, chimpancés y una zona con cabras donde los niños pueden entrar a acariciarlas y jugar con ellas.




En el parque encontramos un gran estanque en el que vive una colonia de pelícanos y de flamencos rosas que llaman la atención por la espectacularidad de sus colores. En una zona más apartada del estanque, podemos ver incluso cocodrilos y castores.


Datos prácticos: La entrada cuesta 29 Euros para los adultos y 22 Euros para los niños mayores de cuatro años (niños de 0 a 3 años, entrada gratuita).
Se permite la entrada de comida y bebida al parque y existen zonas habilitadas expresamente para pic-nic, junto a restaurantes y cafeterías provistos de tronas y donde se puede calentar la comida. Todos los WC tienen cambiador y un baño adaptado para los más pequeños.
El recorrido a pie se puede realizar perfectamente con la sillita de bebé.

Si disponéis de más tiempo podéis completar la escapada con una visita a Carcassone y los preciosos pueblos que la rodean, como Minèrve.
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