jueves, 26 de septiembre de 2013

El Parque Nacional Denali, Alaska

"Shhhht....!!! silencio.....no molesten a los osos".  Estas fueron las palabras del conductor del autobús cuando nos avisó que a escasos diez metros de la carretera teníamos dos enormes osos pardos que comían tranquilamente entre los arbustos. 


Osos pardos a pocos metros de nosotros
Nos encontramos en el Parque Nacional de Denali, en el corazón de Alaska. Famoso por albergar el pico más alto de Norteamérica, el Monte McKinley de 6.194 metros. Un lugar en el que, además, se puede contemplar animales como osos, cabras montesas, willows, alces, caribús,...


Una única carretera atraviesa parte del Parque pero no pueden circular coches privados por ella. Contratamos una excursión en autobús hasta el Lago Wonder, a 40 kilómetros del Monte Mc.Kinley. Aunque se recomienda reservar con antelación la visita, nosotros que somos amantes de la improvisación, no tuvimos ningún problema para contratar la excursión para ese mismo día llegando a primera hora de la mañana al parque. 



Durante el recorrido en autobús, se realizan varias paradas en miradores desde donde observamos cabras montesas en lo alto de la montaña y osos en el valle del río Savage. 


Los puntitos blancos son cabras montesas
Osos en el valle del río
Nos llamó la atención la cantidad de gente que acampa en las zonas habilitadas teniendo en cuenta la cantidad de osos y lobos que habitan la zona. Eso ya es para valientes. Las medidas de precaución son extremas y hay muchas advertencias sobre qué hacer con la comida para no llamar la atención de los osos, por ejemplo. 


Lago Wonder
En el centro de visitantes ofrecen mucha información sobre historia del parque, rutas de senderismo, horarios y recorridos de los autobuses. En los alrededores del parque hay una gran oferta para contratar viajes en avionetas que sobrevuelan la zona para ver el Monte Mc. Kinley desde el aire.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Nikko pasado por agua

El día amaneció nublado en Tokio pero no llovía, así que seguimos con nuestros planes. Tocaba visitar Nikko. No nos podíamos imaginar el diluvio que tendríamos que soportar más tarde. De camino a Nikko, en el tren, ya empezó a llover y nosotros sin paraguas ni chubasqueros. Por si os ocurre lo mismo, en frente de la estación JR de Nikko hay una tienda que vende paraguas y una parada de autobuses donde tomar uno que te acerque hasta el conjunto de templos de Nikko.


El complejo está inmerso en una zona boscosa, llena de cedros y vegetación y muros de roca envueltos por el musgo, que le confiere un aire místico inolvidable. La lluvia ayudó a aumentar esta sensación de misterio.



El primer templo que visitamos fue el de Rinnoji, que está en plena rehabilitación. La duración de las obras está prevista hasta el año 2020 y poco se puede ver del exterior del templo que está cubierto con una lona. Gran parte del interior también está cubierto y algunas piezas han sido retiradas para restaurarlas, entre ellas, dos de los tres budas de madera mayores de Japón. Por unas escaleras se accede a la parte superior del templo donde, paseando por andamios, se pueden ver las labores de reconstrucción. A día de hoy el templo está totalmente despiezado dado que los trabajos están en una fase muy inicial, no como en Himeji que aunque esté en reconstrucción puedes hacerte una buena idea del Castillo. 

La lluvia iba en aumento y cada vez se iba complicando más la visita. Nos tendríais que haber visto con el peque cargado en la mochila y sosteniendo la cámara de video en una mano y el paraguas en otra, también la de fotos, el móvil para actualizar en Instagram, empujando el carrito como podíamos por caminos de tierra y piedras (mejor que no lo llevéis)…. sinceramente, no fue fácil. No tenemos dominada la combinación lluvia y logística reportera y encima controlar a tres niños….¡cualquier consejo será totalmente bienvenido!



De allí nos fuimos al templo Togoshu: es precioso, pero mejor para un día sin lluvia. Había mucha gente y, por supuesto, muchos paraguas que impedían ver bien los detalles.



Aún así, tuvimos la suerte de coincidir con una boda japonesa, con los trajes típicos. Caminamos hasta el Mausoleo de Tokugawa Ieyasu que hay en lo alto de un montículo, lo que comportó un largo paseo bajo la lluvia y subir unos cuantos escalones de piedra que, a la bajada, resbalaban. 




Completamos la visita al complejo de Templos de Nikko con la visita al templo de Tainyuin-byo. Gran parte de este templo también está en reconstrucción. Aquí pudimos contemplar las impresionantes figuras de los guerreros y coincidir con un momento de plegarias de los fieles budistas.

Nikko es precioso, espectacular y de visita obligada, pero entre la lluvia y, sobretodo, los trabajos de restauración no lo pudimos disfrutar como se merece. Nos ha quedado cierto mal sabor de boca por este motivo, así que tendremos que volver otra vez para remediarlo (mejor a partir del 2020 que ya estará todo restaurado).


lunes, 9 de septiembre de 2013

El volcán Sakurajima

Queríamos ver volcanes y los vimos en su máximo esplendor. Una semana antes de que los medios de comunicación japoneses e internacionales recogieran la noticia de la entrada en erupción del volcán Sakurajima, nosotros estábamos allí. 

Sakurajima es una isla en el sur de Japón, frente a la ciudad de Kagoshima. Sus habitantes son conscientes del riesgo al que se exponen al vivir cerca de un volcán activo y saben que cualquier día pueden verse sorprendidos por una gran erupción. De hecho, en 1914 el volcán expulsó tanta lava que hasta modificó la geografía de la isla Sakurajima, sepultando pueblos y uniendo la isla con la península de Osumi.



El humeante volcán Sakurajima visto desde el ferry que une la isla con la ciudad de Kagoshima

El humeante Sakurajima se alza majestuosamente en el centro de la bahía de Kagoshima. Expulsa humo de forma continua creando una estampa única. 

Visitar la parte este de la isla es muy sencillo. El ticket del bus turístico que compramos en Kagoshima incluye el ferry para llegar hasta la isla Sakurajima y una ruta circular en bus con paradas en los puntos más atractivos. Excepto en la zona de Yogan Naisha Trail el autobús espera el tiempo suficiente como para visitar el punto turístico. Si se desea estar más tiempo en un determinado lugar, basta con esperar al siguiente bus. 

Las paradas más interesantes son los puntos de observación del volcán. El Observatorio Yunohira es el punto más cercano de acceso al crater y desde él se puede ver también la ciudad de Kagoshima. 



Vistas del volcán desde el Observatorio de Yunohira
Vistas del volcán desde el Observatorio de Yunohira
Para los peques, a diez minutos andando desde el puerto se encuentra el Parque de Dinosaurios donde disfrutarán entrando y saliendo de las siete reproducciones de dinosaurios y del enorme tobogán y otras estructuras donde subirse y pasar un buen rato.

Por falta de tiempo dejamos de visitar el Torii (o puerta) del Templo de Kurokami sepultado en su mayor parte por cenizas de la gran explosión de 1914 y el Onsen de Furusato frente al mar. Ambos no están incluidos en el ticket del bus turístico.


En nuestra visita, a parte del humo que expulsa el volcán, notábamos el ambiente cargado. Pensábamos que sería neblina o bruma del mar....unos días después al ver las noticias comprendimos porqué el cielo estaba así. El volcán había entrado en erupción con columnas de humo de hasta cinco kilómetros, llegando las cenizas hasta la ciudad de Kagoshima, cubriéndola e impidiendo la circulación de coches por sus calles.



La ciudad de Kagoshima, a 1',8 Km del volcán quedó cubierta por la erupción del volcán Sakurajima


























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