miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un viaje al corazón

Este post no será como los que normalmente escribo, sobre viajes a algún lugar con encanto. Este post será distinto, un viaje a lo más profundo de mi corazón. A algo que os quería contar desde hace tiempo, pero que hasta ahora me he resistido. En parte porque no sabía cómo enfocarlo y, por otro lado, porque es algo que llevo muy adentro, muy íntimo, y no sabía hasta qué punto quería mostrar aspectos privados en el blog.

Hace tres años y medio nació nuestro tercer hijo. El peque de la familia. La maternidad da un vuelco a tu vida y cada hijo es diferente. Pero cuando una persona especial llega a tu vida, vives una paternidad diferente, también especial. 

Tras el shock inicial no te queda otra que recomponerte y tirar para adelante. El tiempo corre en tu contra, hay que empezar con terapias y estimulación. Gracias a ellas, el peque está evolucionando despacito y está haciendo cosas que en un principio eran impensables. Ha mejorado su visión, que al principio era nula. Ha empezado a arrastrarse y estamos luchando para que algún día sea capaz de sostenerse solito en pie y caminar.

Tiene reconocida oficialmente un 75% de discapacidad y el grado máximo de la Ley de Dependencia. Y qué significa eso para nosotros? pues que nosotros tenemos que ser sus piernas y sus ojos y llegar hasta donde él no llega. La situación es complicada, no nos engañemos, y también vivimos momentos duros en los que nos venimos abajo. 



Y cómo lo hacemos en los viajes? 

Pues como con los otros niños, sólo que él necesita más atención. Como si de un bebé se tratara a pesar de tener tres años y medio. 

Siempre digo que los viajes son mi terapia. Ya lo eran antes, pero ahora con más motivo. Y el viaje a Japón fue una prueba. Necesitaba demostrarme a mi misma que podía viajar con un hijo con lesión cerebral y que además podía ir muy lejos. El viaje fue un éxito y le han seguido muchas escapadas, las más recientes nuestro road trip en Portugal y el último viaje a Laponia Finlandesa

Y espero que no dejemos de viajar nunca, pase lo que pase. Porque nos une como familia y nos hace vivir momentos memorables. Nos da el aire que nos permite respirar a pesar de los inconvenientes.

Y por qué os contamos todo esto? 

Pues para que nadie se frene ante la idea de viajar. Casi nadie sabía de nuestra realidad, y creo que mucha gente se imaginaba una familia con niños modélicos que no gritan, ni lloran y se comportan perfectamente. Nada más lejos de la realidad. Hay gente que me ha comentado que no viaja porque sus hijos son muy movidos, a lo que yo respondería "yo tengo dos movidos y uno excesivamente quieto".

Me ha costado mucho dar el paso y hacer pública esta parte de mi vida. Lo hago porque creo que puede ayudar a las familias a lanzarse a cumplir sus sueños. A las familias con niños especiales y a las que no. La intención es ayudar a no ponerse barreras mentales, que al final son las barreras más altas que nosotros mismos nos autoimponemos.

Qué hemos aprendido? 

Que la vida es así. La vida es dura y a veces te golpea con la peor de sus versiones. Pero la vida también es bella, y hay que disfrutarla. Hay que saborear al máximo sus momentos dulces porque nunca sabes cuándo van a cambiar las tornas. Nosotros teníamos una vida perfecta hasta que un día algo cambió. De repente. Hay días más buenos y otros no tan buenos, pero poco a poco, con la actitud positiva de todos y un poco más de esfuerzo en todo lo que hacemos, recorremos el camino hacia la felicidad que todos deseamos. 

Porque al final todo depende de la actitud con la que afrontes los acontecimientos. Queremos vivir nuestra vida lo más "normal" posible, sin dejar de hacer ninguna cosa que hubiéramos hecho en otra situación. Por nosotros y por nuestros otros dos hijos, pues no queremos que dejen de hacer nada por la situación de su hermano. 

Un día escuché una frase que me gustó mucho "la vida es una sucesión de momentos, y de ti depende cómo vivirlos". Las circunstancias son las que son y no se pueden cambiar, lo único que está en nuestras manos es la forma en que las afrontamos, nuestra actitud.

Ahora vemos la vida desde una perspectiva mucho más profunda, que nos hace valorar cada pequeña cosa. Porque si de algo nos ha servido esto es para ver que la vida es muy corta y la felicidad efímera. Y que no vale dejar para más adelante nada, porque no sabes cómo estarás el día de mañana.

Así que vete ahora mismo a abrazar a tus hijos y no te pongas límites a la hora de realizar tus sueños. Lucha por ellos, que nada ni nadie te frene.

A por el 2015!!

jueves, 18 de diciembre de 2014

3 formas de ver a Papá Noel en Laponia

Uno de los momentos clave de nuestro viaje a Laponia con niños fue visitar a Papá NoelIr a ver a Santa Claus entra en los planes de todo aquel que se plantee un viaje a Laponia finlandesa con niños

Como ya os había comentado aquí, uno de nuestros sueños era que los niños pudieran conocer a Papá Noel antes de perder la inocencia en cuanto a la Navidad se refiere, ya me entendéis.



En Rovaniemi tienes tres opciones distintas para visitar a Papá Noel y entregarle la carta:

Joulukka

Joulukka es el pueblo de Papá Noel por excelencia. Se trata de un lugar secreto muy bien escondido al que cuesta llegar, y del que sólo los elfos conocen su ubicación exacta. 

Nosotros participamos en la actividad "Dream of Joulukka". Acompañados por una elfa, fuimos a despertar a su amigo trol que nos enseñó técnicas de "desperazamiento". 





Fuimos todos juntos a una kota, una construcción tradicional sami con un gran fuego en el centro. Allí la elfa nos enseñó sus técnicas de movimiento rápido y sigiloso para vigilar a los humanos y saber cómo nos hemos portado durante el año, sus canciones favoritas, los animales que habitan en el bosque...Y juntos aprendimos a hacer galletas de jengibre.



Tras graduarnos en la escuela de elfos, y diploma en mano, fuimos a otra kota en medio del bosque donde tomamos chocolate caliente y nubes de caramelo calentadas en el fuego.





Después de reponer fuerzas y cantar un villancico, desciframos con palabras mágicas la clave secreta para entrar en el Centro de Control de los elfos





Dentro, la elfa nos enseñó en el mapa dónde se encuentran los diferentes puntos de almacenamiento de juguetes y el radar que utilizan para indicar los diferentes obstáculos a los renos de Santa Claus para que tengan un viaje seguro por el cielo. 





Tras pasar por el despacho de Santa y ver por un agujerito cómo trabajan de forma frenética los elfos, nos sentamos a cantar un villancico. De repente, se abrió una puerta secreta y al entrar, allí estaba Santa Claus!!! Fue un momento mágico que seguro que recordaremos todos.


Nosotros, al ser un grupo grande, hicimos la visita privada. Creo que esto ayudó a sentirnos aún más privilegiados al poder ir a visitar personalmente a Santa ClausContratamos esta actividad a través de la agencia de viajes Trip Trup.

Santa Claus' Village

Santa Claus Village o el Pueblo de Papá Noel se encuentra a nueve kilómetros del centro de Rovaniemi. Aquí encontraréis la "Post Office" (Oficina de Correos) desde donde mandar cartas y postales con un sello especial del Círculo Polar Ártico (esta línea imaginaria cruza el Pueblo de Papá Noel). 

Hay dos buzones para depositar cartas, uno para que lleguen durante estas Navidades y otro para felicitar la Navidad del año siguiente (en nuestro caso, del 2015).



Hay una zona de juegos para niños y montículos de nieve donde los niños disfrutaron deslizándose. Aquí los peques también pueden conducir sus propias motos de nieve y dar un paseo en trineo tirado por renos.  

Hay varias tiendas de recuerdos y también de decoración finlandesa. También varios restaurantes. 



En otro edificio del Village ("Santa Claus' Office") es donde podréis saludar a Santa Claus. La entrada es gratuita aunque si quieres una foto de recuerdo no la podrás hacer con tu cámara. Tendrás que comprar la foto oficial que cuesta unos 20 euros. En el momento que fuimos nosotros, el tiempo de espera para entrar era de 45 minutos. Nosotros no entramos porque conocimos a Papá Noel en Joulukka.

Santa Park

A dos kilómetros del Santa Claus' Village se encuentra Santa Park. Se trata de un parque con actividades relacionadas con la Navidad y Santa Claus

Aquí podrás asistir a la escuela de elfos para aprender caligrafía y técnicas de vigilancia de comportamiento humano, podrás hacer galletas de jengibre y observar cómo bailan los elfos. También podrás tomarte una copa en el bar de hielo donde te recibirá la princesa de hielo. 



También hay una Oficina de Correos desde donde mandar postales a casa y un pequeño parque de atracciones de Angry birds.

Nosotros no fuimos por falta de tiempo, y porque muchas de las actividades con los elfos ya las habíamos realizado en Joulukka y mandamos las postales desde la Oficina de Correos de Santa Claus' Village. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Japón con niños: primera parada, Narita

Esta fue nuestra primera parada en Japón. En esta localidad reservamos nuestra primera noche, en un hotel muy funcional cerca de la estación de tren.

Narita os sonará por ser el aeropuerto de Tokio al que llegan la mayoría de vuelos internacionales y el nuestro fue uno de ellos. Mientras preparábamos el viaje, habíamos leído que Narita tenía su encanto. Especialmente el templo Narita-san Shinsho-ji del siglo X.


Pensamos que sería interesante parar allí después de un viaje tan largo con niños para no tener que entrar a Tokio el primer día. Nos mareábamos sólo de mirar el mapa del metro y, sobretodo, pensando que llegaríamos cargados con las maletas, tres niños y el cochecito. No sabíamos cómo estaríamos a nivel de cansancio ni como encajaríamos el jet-lag. O si entenderíamos algo de los carteles en kanji a la llegada a Japón y si nos podríamos comunicar en inglés. 

Así que sopesando lo anterior, decidimos que el primer día en Japón sería relajado y los aprovecharíamos para entrar en contacto con el país y tratar de cuadrar horarios con el jet-lag en nuestros cuerpos.

Nuestro paseo por Narita fue el primer contacto con la cultura japonesa. Tras pasear por la calle principal, llena de comercios y casas de la época Edo, llegamos al templo de Narita-san Shinsho-ji, construido en el año 940.


Este templo fue el primero de muchos que visitamos en Japón. Aquí los niños descubrieron y se iniciaron en el rito de purificación que practican los japoneses antes de entrar en los templos. Curiosos, no pudieron resistirse a recoger agua en el recipiente de madera y derramarla por encima de sus manos.


Junto al templo, un parque de 16,5 hectáreas en el que pasear y entrar en contacto con la naturaleza. Hay varias rutas por las que caminar entre fuentes y miradores. Hay una zona de estanques también y una gran variedad de vegetación.


Aquí también encontraréis un Museo de Caligrafía. Nosotros por el jet lag no lo visitamos, pues no sentíamos muy cansados. Pero seguro que tiene que ser muy curioso.





Con este paseo por Narita conseguimos ajustar bastante el horario al japonés. Nos acostamos a última hora de la tarde y dormimos unas 15 horas aproximadamente! 

También es una buena opción para hacer una excursión desde el aeropuerto de Narita en el caso de tener muchas horas de escala a la espera de otro vuelo.
Blogging tips