jueves, 22 de enero de 2015

Hoteles donde alojarse con niños en Japón: Tokio, Osaka, Kyoto y Takayama

En Japón apenas existe oferta de apartamentos, una pena porque siempre son una buena opción para las familias. Encontrar hoteles con habitaciones familiares no es tarea fácil, y peor aún en el caso de familias numerosas, cuando caber todos en una misma habitación muchas veces se convierte en misión imposible.

En nuestra búsqueda de hoteles para alojarnos con niños en Japón no siempre conseguimos alojarnos los cinco en la misma habitación. Cuando nos encontramos en esta situación, la opción que nos queda es dividirnos en dos habitaciones (un adulto más uno o dos niños y el otro adulto con el resto). En este caso, a menudo el coste se incrementa al tener que reservar dos habitaciones y el caos a nivel de maletas y el tráfico entre habitaciones de cepillos de dientes, ropa y otros enseres es bastante engorroso.

Por si estáis pensando en viajar a Japón con niños, estos son los hoteles en los que nos alojamos que sí contaban con habitaciones donde alojarse con niños



Ubicado en una zona residencial, quizá no esté en el barrio más céntrico desde el que empezar a explorar Tokio. Pero tiene un servicio de shuttle gratuito hasta dos estaciones de metro de la linea Yamanote en la que es válido el Japan Rail Pass (Meguro Station y Shinagawa Station).

La habitación era amplia y muy confortable y cabíamos los cinco perfectamente en dos camas de matrimonio y un sofá extra convertible en cama. A tener en cuenta también que tiene piscina previo pago de una entrada.

También tiene un servicio de bus que utilizamos para llegar al aeropuerto de Narita el día que volvíamos a Barcelona a un precio más que razonable. Muy recomendable para evitar tener que ir haciendo transbordos entre líneas de metro y tren hasta llegar a Narita cargados con todas las maletas.







Este hotel sí que contaba con una ubicación más céntrica. A diez minutos caminando se encuentra la estación JR Osaka y metro. Está cerca de centros comerciales y restaurantes. Las habitaciones no son muy amplias. En la habitación triple nos pudimos alojar los cinco utilizando las camas existentes, pues caben perfectamente un adulto con un niño en cada una de ellas, y el tercer niño en la cama individual.


Foto: web Hotel Hearton Kita Umeda Osaka

Durante los días que estuvimos en esta ciudad, nos alojamos en este hostel ubicado a diez minutos de la estación JR Kyoto. 

Cuenta con un edificio con habitaciones privadas hasta para cinco personas, con baño dentro (estilo europeo) y un pequeño office con nevera. Hay una zona común con mesa baja estilo japonés y cocina. Hay disponibles para los huéspedes muchos accesorios tipo paraguas, adaptador de enchufes, etc.

Se trata de un alojamiento tradicional con paneles japoneses y camas tipo futón. Recuerdo que lo primero que dijeron mis hijos al entrar era que parecía la casa de Nobita y buscaban a Doraemon dentro del armario!! 

Con una web más que mejorable y que no le hace justicia, este hotel es una muy buena opción si buscas alojamiento en Kyoto.




Takayama: Hostel Guesthouse Zenkoji Temple

Ubicado en un templo, al que se puede acceder desde el interior de la casa de huéspedes, se trata de un alojamiento bastante curioso. No todos los días uno tiene la posibilidad de alojarse en un templo. 

Aquí también se duerme en futón y las puertas de las habitaciones son paneles de arroz. Nos acomodaron en dos habitaciones contiguas pero al retirar el panel japonés que las separaba quedó todo unificado en una única habitación. Los baños y duchas están en el interior del edificio pero eran compartidas. Hay una sala de televisión y baño, también compartida.

Se respiraba un gran silencio en todo el alojamiento. Nuestras habitaciones daban a un precioso jardín estilo japonés donde oíamos brotar el agua de un pequeño riachuelo.






jueves, 15 de enero de 2015

10 lugares lejanos a los que volvería a viajar con niños

La pasión por los viajes nos viene de lejos. Antes de formar una familia y tener hijos ya habíamos empezado a recorrer mundo, así que hoy voy a hablar de lugares que visitamos antes de ser padres pero que volvería a viajar con niños:

Australia

Descubrimos la fascinante ciudad de Sidney, donde no nos hubiera importado quedarnos a vivir. La parte de Queensland que visitamos nos encantó y también el Outback australiano, donde contemplamos Ayers Rock (Uluru para los aborígenas). Sin duda un lugar al que volveríamos con nuestros hijos.






Polinesia Francesa

Las islas de Tahití, Moorea y Bora-Bora quizá sea lo más cercano al paraíso terrenal, al menos de los lugares en los que hemos estado hasta el momento. Guardamos un gran recuerdo de nuestro viaje por las antípodas que soñanos con poder repetir algún día con nuestros hijos.





Nueva Zelanda

En nuestro camino a Polinesia pasamos tres días en la ciudad de Auckland. Por falta de días no pudimos descubrir los magníficos paisajes que ofrece este país. Una espinita clavada que esperamos algún día poder quitarnos.




Alaska

Preciosa ruta la que hicimos por Alaska. Seguro que nuestros peques hubieran disfrutado mucho observando osos, orcas y demás fauna en su hábitat natural. Y también les hubiera encantado disfrutar de glaciares y sobrevolar en avioneta algunas de las cumbres más altas de Norte América.






Argentina

Argentina es tan grande y hay tanto por descubrir que no te la acabas. Me encantaría volver con ellos para ver glaciares, parques naturales y cascadas pero también para recorrer, aunque sea sólo una parte de la carretera Panamerica y, a poder ser, llegar hasta Salta y el norte de Argentina.


China

Volvería a visitar con ellos grandes ciudades como Pekin y Shanghai, aunque de la lista es el que más me costaría volver con niños pequeños. Más que nada por aspectos como que en algunos sitios (incluso aeropuertos) se podía localizar los baños públicos por el olor que hacía sin tener que preguntar por ellos.




Cuba

Parece que las cosas están cambiando en este país, y antes de que se pierda su esencia, me encantaría visitar con ellos este país caribeño. Me encantaría que mis hijos pudieran conocer la Cuba más genuina y auténtica y disfrutar en sus playas de ensueño.


Chicago y Nueva York

Seguro que disfrutarían paseando y remojándose en Millenium Park en Chicago y en algunos de los museos de estas ciudades, por ejemplo, en los de Ciencias Naturales. Y viendo un partido de la NBA o de fútbol americano.




Y también recordando los escenarios de la película Pingüinos de Madagascar o Spiderman y tantas otras en las que aparecen las calles de Nueva York, y comprobando que sale humo de las cloacas como en la gran pantalla.







Marrackech y las montañas del Atlas

En realidad Marruecos no es un país lejano, pero es tan distinto a nuestra cultura que me permito incluirlo en esta lista. Mis hijos, sobretodo el mayor, empiezan a tener sus propios sueños viajeros y uno de ellos es conocer el desierto. Lo cumplirá pronto?






Turquía

Otro destino no lejano pero culturalmente distinto, al que me gustaría volver con ellos para redescubrir Estambul, el Bósforo, Éfeso y la Capadocia. Y visitar otras zonas que nos quedaron pendientes, como por ejemplo Antalya. 




jueves, 8 de enero de 2015

De cuando cumplimos un sueño viajero: ver la aurora boreal en Laponia

Uno de los momentos más mágicos de nuestro viajea Laponia con niños fue cuando apareció en el cielo la aurora boreal.

Ansiábamos verla pero, a su vez, sabíamos que no estaba en nuestras manos cumplir ese sueño. Dependía de la actividad solar y la climatología. Teníamos que estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. 


Qué son las auroras boreales

Para explicarlo de forma no muy científica podríamos decir que las auroras boreales se forman cuando el viento solar envía partículas cargadas de energía que, al chocar con la atmósfera de la Tierra, producen el plasma llamado aurora.



Los colores que vemos dependen de los átomos o moléculas que el viento solar acelera: verdes y amarillos corresponden al oxígeno, el nitrógeno es el responsable de la luz azulada y el Helio de los colores rojizos o púrpuras.

Dónde y cuándo ir para ver auroras boreales

Hay determinadas zonas y épocas del año en las que la probabilidad de verlas es mayor, pero nadie puede asegurarte que las veas. Los mejores lugares para verla están por encima del Círculo Polar Ártico, aunque puedes cruzarte con ella en latitudes más bajas como Escocia.

Entre finales de septiembre y finales de marzo es la mejor época para ver auroras boreales  y es cuando las noches de invierno son más largas. El cielo tiene que estar despejado, y es preferible estar en lugares alejados sin iluminación ya que la contaminación lumínica atenúa la intensidad de la luz y los colores de este fenómeno natural.  




Nuestra experiencia

Nosotros tuvimos la suerte de contemplarla dos noches, nuestras dos últimas noches en Finlandia. Teníamos medio asumido que no la íbamos a ver pues ya no nos quedaban casi días y sabíamos lo difícil que es verlas, incluso cuando todas las variables que os hemos contado están a tu favor.

Después de mirar infinitas veces el cielo para ver si aparecía y pensar que igual mientras duermes te estás perdiendo el gran espectáculo, tuvimos la suerte de presenciarlo.




Recuerdo con ilusión máxima el momento en el que vimos los reflejos en el cielo por primera vez. Al principio eran tenues y con el paso de los minutos fueron ganando intensidad. Apareció sobre las diez de la noche y duró una hora aproximadamente. Empezamos a avisarnos unos a otros y a gritar como locos por la emoción. Todos corriendo por casa vistiéndonos lo más deprisa que podíamos (Nota: esto es todo un tema porque hay que ponerse un montón de capas y vestir a los niños con un montón de capas también).



La segunda vez que la vimos fue un momento muy especial. Fue durante nuestra actividad en moto de nieve: el sol se estaba poniendo, y cuando oscureció, la aurora boreal apareció mientras conducíamos la moto. Momentazo del viaje. Esta fue muy fugaz, apenas duró unos minutos.



Esta incertidumbre, el no saber si tendrás la suerte de verla o no, forma parte del encanto de la boreal. Hace que sea más mágico, si cabe, cuando aparece en el firmamento. Cuando la vi me sentí muy agradecida por poder estar allí y estar presenciando ese espectáculo de la naturaleza. Y en ese instante cumplí uno de mis sueños viajeros.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Un viaje al corazón

Este post no será como los que normalmente escribo, sobre viajes a algún lugar con encanto. Este post será distinto, un viaje a lo más profundo de mi corazón. A algo que os quería contar desde hace tiempo, pero que hasta ahora me he resistido. En parte porque no sabía cómo enfocarlo y, por otro lado, porque es algo que llevo muy adentro, muy íntimo, y no sabía hasta qué punto quería mostrar aspectos privados en el blog.

Hace tres años y medio nació nuestro tercer hijo. El peque de la familia. La maternidad da un vuelco a tu vida y cada hijo es diferente. Pero cuando una persona especial llega a tu vida, vives una paternidad diferente, también especial. 

Tras el shock inicial no te queda otra que recomponerte y tirar para adelante. El tiempo corre en tu contra, hay que empezar con terapias y estimulación. Gracias a ellas, el peque está evolucionando despacito y está haciendo cosas que en un principio eran impensables. Ha mejorado su visión, que al principio era nula. Ha empezado a arrastrarse y estamos luchando para que algún día sea capaz de sostenerse solito en pie y caminar.

Tiene reconocida oficialmente un 75% de discapacidad y el grado máximo de la Ley de Dependencia. Y qué significa eso para nosotros? pues que nosotros tenemos que ser sus piernas y sus ojos y llegar hasta donde él no llega. La situación es complicada, no nos engañemos, y también vivimos momentos duros en los que nos venimos abajo. 



Y cómo lo hacemos en los viajes? 

Pues como con los otros niños, sólo que él necesita más atención. Como si de un bebé se tratara a pesar de tener tres años y medio. 

Siempre digo que los viajes son mi terapia. Ya lo eran antes, pero ahora con más motivo. Y el viaje a Japón fue una prueba. Necesitaba demostrarme a mi misma que podía viajar con un hijo con lesión cerebral y que además podía ir muy lejos. El viaje fue un éxito y le han seguido muchas escapadas, las más recientes nuestro road trip en Portugal y el último viaje a Laponia Finlandesa

Y espero que no dejemos de viajar nunca, pase lo que pase. Porque nos une como familia y nos hace vivir momentos memorables. Nos da el aire que nos permite respirar a pesar de los inconvenientes.

Y por qué os contamos todo esto? 

Pues para que nadie se frene ante la idea de viajar. Casi nadie sabía de nuestra realidad, y creo que mucha gente se imaginaba una familia con niños modélicos que no gritan, ni lloran y se comportan perfectamente. Nada más lejos de la realidad. Hay gente que me ha comentado que no viaja porque sus hijos son muy movidos, a lo que yo respondería "yo tengo dos movidos y uno excesivamente quieto".

Me ha costado mucho dar el paso y hacer pública esta parte de mi vida. Lo hago porque creo que puede ayudar a las familias a lanzarse a cumplir sus sueños. A las familias con niños especiales y a las que no. La intención es ayudar a no ponerse barreras mentales, que al final son las barreras más altas que nosotros mismos nos autoimponemos.

Qué hemos aprendido? 

Que la vida es así. La vida es dura y a veces te golpea con la peor de sus versiones. Pero la vida también es bella, y hay que disfrutarla. Hay que saborear al máximo sus momentos dulces porque nunca sabes cuándo van a cambiar las tornas. Nosotros teníamos una vida perfecta hasta que un día algo cambió. De repente. Hay días más buenos y otros no tan buenos, pero poco a poco, con la actitud positiva de todos y un poco más de esfuerzo en todo lo que hacemos, recorremos el camino hacia esta vida perfecta que todos deseamos. 

Porque al final todo depende de la actitud con la que afrontes los acontecimientos. Queremos vivir nuestra vida lo más "normal" posible, sin dejar de hacer ninguna cosa que hubiéramos hecho en otra situación. Por nosotros y por nuestros otros dos hijos, pues no queremos que dejen de hacer nada por la situación de su hermano. 

Un día escuché una frase que me gustó mucho "la vida es una sucesión de momentos, y de ti depende cómo vivirlos". Las circunstancias son las que son y no se pueden cambiar, lo único que está en nuestras manos es la forma en que las afrontamos, nuestra actitud.

Ahora vemos la vida desde una perspectiva mucho más profunda, que nos hace valorar cada pequeña cosa. Porque si de algo nos ha servido esto es para ver que la vida es muy corta y la felicidad efímera. Y que no vale dejar para más adelante nada, porque no sabes cómo estarás el día de mañana.

Así que vete ahora mismo a abrazar a tus hijos y no te pongas límites a la hora de realizar tus sueños. Lucha por ellos, que nada ni nadie te frene.

A por el 2015!!

jueves, 18 de diciembre de 2014

3 formas de ver a Papá Noel en Laponia

Uno de los momentos clave de nuestro viaje a Laponia con niños fue visitar a Papá NoelIr a ver a Santa Claus entra en los planes de todo aquel que se plantee un viaje a Laponia finlandesa con niños

Como ya os había comentado aquí, uno de nuestros sueños era que los niños pudieran conocer a Papá Noel antes de perder la inocencia en cuanto a la Navidad se refiere, ya me entendéis.



En Rovaniemi tienes tres opciones distintas para visitar a Papá Noel y entregarle la carta:

Joulukka

Joulukka es el pueblo de Papá Noel por excelencia. Se trata de un lugar secreto muy bien escondido al que cuesta llegar, y del que sólo los elfos conocen su ubicación exacta. 

Nosotros participamos en la actividad "Dream of Joulukka". Acompañados por una elfa, fuimos a despertar a su amigo trol que nos enseñó técnicas de "desperazamiento". 





Fuimos todos juntos a una kota, una construcción tradicional sami con un gran fuego en el centro. Allí la elfa nos enseñó sus técnicas de movimiento rápido y sigiloso para vigilar a los humanos y saber cómo nos hemos portado durante el año, sus canciones favoritas, los animales que habitan en el bosque...Y juntos aprendimos a hacer galletas de jengibre.



Tras graduarnos en la escuela de elfos, y diploma en mano, fuimos a otra kota en medio del bosque donde tomamos chocolate caliente y nubes de caramelo calentadas en el fuego.





Después de reponer fuerzas y cantar un villancico, desciframos con palabras mágicas la clave secreta para entrar en el Centro de Control de los elfos





Dentro, la elfa nos enseñó en el mapa dónde se encuentran los diferentes puntos de almacenamiento de juguetes y el radar que utilizan para indicar los diferentes obstáculos a los renos de Santa Claus para que tengan un viaje seguro por el cielo. 





Tras pasar por el despacho de Santa y ver por un agujerito cómo trabajan de forma frenética los elfos, nos sentamos a cantar un villancico. De repente, se abrió una puerta secreta y al entrar, allí estaba Santa Claus!!! Fue un momento mágico que seguro que recordaremos todos.


Nosotros, al ser un grupo grande, hicimos la visita privada. Creo que esto ayudó a sentirnos aún más privilegiados al poder ir a visitar personalmente a Santa ClausContratamos esta actividad a través de la agencia de viajes Trip Trup.

Santa Claus' Village

Santa Claus Village o el Pueblo de Papá Noel se encuentra a nueve kilómetros del centro de Rovaniemi. Aquí encontraréis la "Post Office" (Oficina de Correos) desde donde mandar cartas y postales con un sello especial del Círculo Polar Ártico (esta línea imaginaria cruza el Pueblo de Papá Noel). 

Hay dos buzones para depositar cartas, uno para que lleguen durante estas Navidades y otro para felicitar la Navidad del año siguiente (en nuestro caso, del 2015).



Hay una zona de juegos para niños y montículos de nieve donde los niños disfrutaron deslizándose. Aquí los peques también pueden conducir sus propias motos de nieve y dar un paseo en trineo tirado por renos.  

Hay varias tiendas de recuerdos y también de decoración finlandesa. También varios restaurantes. 



En otro edificio del Village ("Santa Claus' Office") es donde podréis saludar a Santa Claus. La entrada es gratuita aunque si quieres una foto de recuerdo no la podrás hacer con tu cámara. Tendrás que comprar la foto oficial que cuesta unos 20 euros. En el momento que fuimos nosotros, el tiempo de espera para entrar era de 45 minutos. Nosotros no entramos porque conocimos a Papá Noel en Joulukka.

Santa Park

A dos kilómetros del Santa Claus' Village se encuentra Santa Park. Se trata de un parque con actividades relacionadas con la Navidad y Santa Claus

Aquí podrás asistir a la escuela de elfos para aprender caligrafía y técnicas de vigilancia de comportamiento humano, podrás hacer galletas de jengibre y observar cómo bailan los elfos. También podrás tomarte una copa en el bar de hielo donde te recibirá la princesa de hielo. 



También hay una Oficina de Correos desde donde mandar postales a casa y un pequeño parque de atracciones de Angry birds.

Nosotros no fuimos por falta de tiempo, y porque muchas de las actividades con los elfos ya las habíamos realizado en Joulukka y mandamos las postales desde la Oficina de Correos de Santa Claus' Village. 
Blogging tips