jueves, 4 de abril de 2013

Un pedacito de África en Sigean

A poco más de dos horas de Barcelona, en la región de Languedoc-Rousillon (Francia), se encuentra la Reserva Africana de Sigean. En el parque conviven diferentes especies de animales divididos entre las dos grandes partes de la reserva: la que se recorre en el vehículo propio y la que se visita a pie. 

A los niños siempre les hace mucha ilusión ver animales, pero debo admitir que siento cierta pena cada vez que veo los animales en el zoológico por sus condiciones de vida en cautividad. En Sigean, no nos engañemos, tampoco están en libertad pero es distinto, sobretodo, en la parte donde circulan los vehículos: vimos jirafas correr en grupo detrás de un camión que les llevaba la comida o cebras que corrían en manada al oír que unos ciclistas se acercaban por una carretera contigua al parque. Los animales tienen un aspecto saludable, y no se nota la tristeza en su rostro como sí que he visto, por desgracia, otras veces. 




Llegamos a primera hora de la mañana con todas las ganas del mundo de ver animales. Empezamos nuestro recorrido en coche por las distintas pistas habilitadas para ello. Los animales campan a sus anchas, y llegan incluso a circular entre los coches. Enseguida nos vinieron a recibir unos simpáticos avestruces que se acercaron tanto a nuestro coche que hasta lo picotearon. En la primera zona encontraréis además de estos simpáticos animales, antílopes,búfalos, bueyes, jirafas,...



Continuando nuestro recorrido llegamos a la zona de los osos tibetanos. Antes de entrar unos guardas del parque advierten que las ventanas de los coches deben permanecer cerradas y te indican que si los osos se acercan a los coches, queda prohibido detener la marcha. Los cachorros, junto a su madre, estaban separados del resto del grupo, esperando a que se hagan más fuertes e independientes para juntarlos. Y los adultos, pues mientras unos descansaban, otros jugaban...y, debe de ser por eso que dicen de que la primavera la sangre altera, y después de invernar durante el largo invierno tendrían las hormonas revolucionadas y algunos no perdían el tiempo y no paraban de "quererse".




Después de los osos nos encontramos con El Rey de la Selva. No sabíamos cómo sería nuestro encuentro con los leones ¿¿realmente estarían sueltos al lado de los coches?? pues sí, ahí estaban, descansado al lado de la carretera donde los coches circulábamos despacito para no perturbarlos mientras tomaban relajadamente el sol. Los leones son los animales que están más controlados y hay permanentemente un guarda del parque dentro de una camioneta junto a ellos que controla que no se dispersen. Una leona se escapó del grupo y rápidamente el guarda la persiguió con la camioneta para que regresara con el resto. Mientras, el león se fue a saludar a los que estábamos por ahí de visita, mirad que fotos! Parece increíble que los tuviéramos tan cerca....







En la zona de la Sabana pudimos ver cebras, rinocerontes, .....


La carretera por la que se circula es de un único sentido y es lo suficientemente ancha para que quepan dos coches por lo que es posible entretenerse a ver los animales y tomar todas las fotos que apetezca ya que los coches pueden adelantar.

Un aspecto que nos encantó es que puedes dar todas las vueltas que quieras repitiendo las visitas a unas zonas u otras. De este modo si, por ejemplo, al pasar por la zona de los rinocerontes éstos se encontraban comiendo o lejos de la carretera o simplemente quieres tener la oportunidad de sacar una fotografía mejor, puedes volver a dar la vuelta buscando mejor suerte.

Cuando terminamos el recorrido en vehículo, llegamos a unos grandes aparcamientos que marcan el inicio de la zona a recorrer a pie. Esta parte se asemeja más a un zoológico común y los animales no tienen tanto espacio para desplazarse o correr. Aquí encontramos pavos reales, elefantes, camellos, serpientes, chimpancés y una zona con cabras donde los niños pueden entrar a acariciarlas y jugar con ellas.




En el parque encontramos un gran estanque en el que vive una colonia de pelícanos y de flamencos rosas que llaman la atención por la espectacularidad de sus colores. En una zona más apartada del estanque, podemos ver incluso cocodrilos y castores.


Datos prácticos: La entrada cuesta 29 Euros para los adultos y 22 Euros para los niños mayores de cuatro años (niños de 0 a 3 años, entrada gratuita).
Se permite la entrada de comida y bebida al parque y existen zonas habilitadas expresamente para pic-nic, junto a restaurantes y cafeterías provistos de tronas y donde se puede calentar la comida. Todos los WC tienen cambiador y un baño adaptado para los más pequeños.
El recorrido a pie se puede realizar perfectamente con la sillita de bebé.

Si disponéis de más tiempo podéis completar la escapada con una visita a Carcassone y los preciosos pueblos que la rodean, como Minèrve.

    6 comentarios:

    1. Me ha encantado! Que cerquita habéis tenido a los animales y las fotos son impresionantes.

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Gracias Ester!
        No sabíamos exáctamente lo que nos encontraríamos y la verdad es que más cerca no los podíamos tener....

        Eliminar
    2. Que bonito!! No tenía ni idea de su existencia. Como bien dices esto tampoco es estar en libertad pero al menos no como en un zoo, pasa lo mismo que en Cabarceno que por lo menos están más libres.

      Me ha encantado!

      ResponderEliminar
      Respuestas
      1. Gracias María por el comentario!
        Los animales están en semilibertad y eso se nota!no sentí la angustia de los zoos....incluso en la zona que se recorre a pie, que es quizá lo que se parece más a un zoo,los animales tienen mucho más espacio.
        Tengo que volver a ir a Cabárceno, fui hace muchos años con mis padres y ahora quiero llevar a los niños.

        Eliminar
    3. Preciosas fotos. Conocía Sigean pero no vuestro blog. Me lo apunto para irlo siguiendo.

      ResponderEliminar

    Blogging tips