martes, 4 de marzo de 2014

Ruta por el Delta del Ebro

El río Ebro nace en Reinosa (Cantabria) y tras casi mil kilómetros desemboca en el sur de Tarragona formando, con los materiales que ha transportado desde su nacimiento, un delta de más de tres cientos kilómetros cuadrados.

Nuestro recorrido lo iniciamos en L' Ampolla, a las puertas del Parque Natural del Delta del Ebro. Con un agradable paseo marítimo repleto de áreas de juegos para niños frente al mar y un pequeño puerto pesquero que nos recuerda su pasado marinero.




A pocos kilómetros de aquí, la "Bassa de les Olles" (Balsa de las Ollas ) fue el primer punto que visitamos del parque natural. Cerca del aparcamiento habilitado para dejar los coches, un mirador sobre la balsa permite divisar gran parte del delta. Los amantes de la ornitología disfrutan en todo el parque de cantidad de puntos de observación de aves y este mirador es uno de ellos.

Continuamos adentrándonos en el Parque Natural por caminos de tierra dirección a la Punta del Fangar. Llegamos hasta la Playa de la Marquesa, punto máximo circulable en coche. Desde aquí paseamos por la Playa del Fangar y vimos la zona de barro que da nombre a esta parte del delta. No íbamos suficientemente preparados para caminar durante una hora hasta el faro con tanto viento y sin nada de comida ni bebida. Prometimos regresar para llegar, ya sea andando o en bici.



Nuestra ruta continuó hacia la desembocadura del río EbroLa única manera de ver cómo se junta el agua dulce del río con la salada del mar es contratando un tour en barco. Varias empresas ofrecen sus servicios. 



Volviendo a la carretera principal nos desviamos hasta Riumar. Las dunas nos acompañaron en nuestro camino por una pasarela hacia la playa. Desde aquí parte un itinerario interpretativo sobre las aves.  En la carretera entre Deltebre y Riumar paramos a comer en "Lo Mas de Nuri", un restaurante muy recomendable por su comida y por tener un parque de juegos infantiles en el exterior.


Un moderno puente ("lo passador") cruza el río Ebro entre Deltebre y Sant Jaume d'Enveja. Desde esta última localidad tomamos una carretera que nos acercó hasta el mirador de la Isla de Buda ("Illa de Buda"). Desde aquí se ve la desembocadura del río. No se puede llegar hasta la isla si no tienes un permiso que hay que solicitar con varios meses de antelación. 



Hay que deshacer el camino por la misma carretera hasta llegar a Sant Jaume d'Enveja. Desde aquí iniciamos la visita a la parte sur del Delta. Tomamos la carretera para dirigirnos a "La Tancada", balsa en la que es fácil ver flamencos según la época del año. Tuvimos suerte y pudimos observar cómo descansaban plácidamente en el agua un par de grupos de flamencos.



Seguimos por una pista de arena a través de la Playa del Trabucador hasta llegar a Las Salinas, punto máximo de la Punta de la Banya visitable sin permiso previo. El recorrido en coche por esta playa es increíble, circulas por una estrecha franja de tierra y te queda a un lado el mar abierto y al otro lado el mar interior resguardado por el delta.  



Regresamos por la playa del Trabucador dirección a la balsa de La Encanyissada, donde encontraréis varios puntos de observación de aves y también La casa de fusta ("la casa de madera"), una antigua casa de cazadores de aves convertida hoy en centro de información turística.



A las puertas del Delta, por la parte sur, se encuentra Sant Carles de la Ràpita. Municipio marinero que nos sorprendió por el tamaño de su puerto pesquero y deportivo. Para conocer más sobre esta localidad os recomendamos visitar el blog Viajares, Daniel es un auténtico experto en la zona. Nos gustó especialmente su experiencia como pescadores por un día.

A poco más de 10 kilómetros de Sant Carles de la Ràpita, les Cases d'Alcanar  con sus casas de color blanco y donde aún es posible ver pescadores limpiando las redes después de una jornada de pesca, ha sabido mantener el encanto de los pueblos marineros mediterráneos.



Datos prácticos: Os recomendamos que tengáis a mano un mapa de carreteras del Delta ya que sino puede llegar a ser un poco confuso conducir por la zona. En la Oficina de Información de la Bassa de les Olles o en la Casa de Fusta os lo pueden facilitar.

La mayoría de caminos son transitables con un cochecito de bebé. Se recomienda llevar mochila sobretodo para poder subir a las torres de observación del Parque (sólo dos tenían rampa de acceso para carrito o silla de ruedas). 

Este recorrido se puede realizar en un día a un buen ritmo y empezando pronto la jornada, pues las distancias entre los puntos turísticos son cortas. Nuestra recomendación, especialmente para las familias, es realizarlo en dos días para poder disfrutar tranquilamente de paseos en bicicleta y momentos de juego en la playa.

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